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Homeopatía ansiedad

En la actualidad además de los tratamientos con psicofármacos y terapias psicológicas también se utiliza la homeopatía para la ansiedad generalizada. La homeopatía aporta una solución natural resultando ser eficaz a la hora de tratar la ANSIEDAD. La homeopatía no es tóxica ni tiene efectos secundarios. Puede incluso utilizarse como complemento de las terapias medicas tradicionales.

La persona con ansiedad experimenta algunos de los siguientes síntomas: inquietud, cansancio, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, alteración del sueño, ansiedad por comer, molestias gástricas, palpitaciones, susceptibilidad excesiva, etc.

La persona que sufre de ansiedad tambien experimenta un vago pero continuo temor "de algo", sufre temores y preocupaciones irreales con respecto al empleo , salud etc. Estos temores se tornan tan intensos y persistentes que impiden el funcionamiento normal de la persona , debilitan su eficacia de rendimiento y su capacidad de concentración.

Desde el punto de vista Homeopático, la ansiedad aparece como un conjunto de manifestaciones que nos dicen que no estamos bien, que hay algo que nos está afectando y que nos mantiene en una estado de desequilibrio, que entre otras cosas se manifiesta como ansiedad.


Homeopatia ansiedad

Curar la ansiedad con homeopatía

Como otras enfermedades, la ansiedad responde a tratamientos homeopáticos individualizados. El medicamento seleccionado puede variar de una persona a otra dependiendo de sus características personales, de su historia individual, de las características particulares de sus enfermedades, entre otras cosas. El tiempo de tratamiento puede ser más o menos prolongado y depende de la respuesta y compromiso individual del paciente con su tratamiento.

El medicamento prescrito permite no solo controlar la ansiedad, sino además lograr bienestar en otros aspectos de su vida que pueden estar afectados por la misma ansiedad o presentarse en forma concomitante como manifestaciones o problemas aparentemente distintos pero que tienen su origen en el mismo desequilibrio sistémico. Las personas somos seres integrales donde nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu son un todo, y nos comportamos como un todo cuando estamos sanos y también cuando estamos enfermos, ese todo debe ser comprendido como un sistema único e indivisible.